El primer día se lo paso llorando, como un niño pequeño sin su peluche, ahogada en lágrimas que no paraban de brotar.
Amanecio sin darse cuenta, rodeada de dolor, de pequeñas pero muchas espinas clavadas por todo su cuerpo tembloroso.
Las horas pasaban pero su cerebro solo sabia pensar en una cosa, en un porque, se lo merecía ? Tan mal se había portado para merecerse aquello ?
Las horas pasaban y solo estaba acompañada de sus lágrimas y su dolor, incapaz de pedir ayuda.
Los días pasaron y los años y todo seguía igual, cada vez tenia más espinas, más dolor.
Sentía que nadie la entendía, que nadie la podría ayudar, que no podía decir lo que realmente sentía por vergüenza.
Nunca nadie supo que fue de ella, se encerró en si misma, le dolía tanto todas y cada una de esas pequeñas espinas que no fue capaz de hacer una vida, no fue capaz de seguir adelante. Las lágrimas la habían hundido en un mar de inseguridades y soledad.
Cada día dolía más y más pero a nadie le importaba.
Día 76
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