Con esa mirada penetrante la conquistó hasta decir basta, tu manera de tocarla, de abrazarla. Se sentía como nunca antes se había sentido, nadie le dijo que fuese por el buen camino, nadie le dijo que sería fácil, nadie le dijo que saldría bien.
Pero ella cuándo le conoció sintió que le temblaban las piernas, se le cerraba el estomago, sintió que apartir de aquel día toda su vida cambiaría.
Nadie la apoyaba ni la apoyarían, pero ella era feliz estando a su lado, era feliz con el y sólo con el.
Nadie sabe que pasará mañana, solo pueden imaginarlo. Pero sabiendo eso a ella le valía la pena intentar ser feliz antes de quedarse de brazos cruzamos por miedo a quedarse en la cuneta.