Una tarde de verano con el calor en las mejillas, con el sol que le cerraba esos ojos que a ella le volvían loca, una tarde de verano con una fresca brisa marina, en esa playa donde ella guardaba tantos recuerdos.
Solo estaban tumbados uno al lado del otro, tomando el sol, escuchando el mar, viendo la vida pasar pero haciéndolo juntos.
Se moría de ganas de abrazarle y decirle lo mucho que quería estar con el, lo mcho que añoraba poder cogerle de la mano con millones de personas a su alrededor, moría por gritar a los cuatro vientos que dejaría la vida por el.
Pero se había equibocado, y los errores habían que pagarlo.
Ella cometió un ellos del cual se arrepentiría toda su vida pero por lo menos había conseguido después de mucho mucho tiempo una pequeña amistad.
Le veía una vez al mes, un par de horitas, cuando el salia con sus amigos y se encontraban casualmente, le veía en fotos con nuevas ´´amigas´´.
Le quemaba por dentro pero todo por lo que estaba pasando solo ella lo había buscado...
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