Cuando eras pequeña nos decian que cuando fueras mayor te enamorarías y serias feliz como los cuentos, que aparece un príncipe que te lleva una rosa a la cama todas las mañanas, te te dice que te ama tan sólo con una mirada, que pasaras la vida con una sonrisa que nadie te quitaría. Lo que no nos contaron es que para que apareciera ese príncipe primero teníamos que conocer a muchas ranas, que la sonrisa duraría unos pocos segundos porque las lagrimas podrían con ella. Lo que no nos contaron es que todos nos harían daño merecido en ocasiones pero en otras no. No nos contaron que sabríamos como es la vida porque nos harian tanto daño que tuvimos que aprender a la fuerza.
Nadie nos contó que los amigos no son para siempre y que hasta la persona más querida para ti te podía traicionar, nadie nos dijo que las personas más queridas desaparecían y nunca volverían, nadie nos dijo que para llegar a ser felices tendríamos que llegar a ser muy infelices antes.
Nadie nos contó el cuento por completo, nadie nos contó el cuento real.
Porque la realidad duele, en la realidad lloras, sufres, en la realidad te hacen daño, te mienten, te van rompiendo por dentro muy poco a poco. En la realidad nada es fácil, nada es algo que está 100% claro, nada es blanco, nada es negro porque hasta en los peores días ves una pequeña luz de un color completamente nuevo que quieres seguir, saber hacia donde te lleva pero por miedo a perderte no lo sigues.
Nadie nos contó que por hacer lo que sentíamos nos iban a criticar ni que tendríamos que aprender a base de errores. Nadie nos dijo que nos haríamos mayores después de haber pasado por un mínimo de situaciones, nadie nos contó la verdad.
Pero cuando pasan los años acabas sabiendo la realidad del cuento hasta un día que eres tu y solo tu que decides cambiarlo. Que decides con quien quieres sufrir y si quieres seguir conociendo ranas, tu eliges si seguir llorando o salir a comerte el mundo, tu eliges si luchar por lo que quieres o quedarte de brazos cruzados pensando que todo está perdido.
Porque al fin y al cabo la vida es un cuento, y cada uno le da el final que a luchado por tener.
Nadie nos contó que los amigos no son para siempre y que hasta la persona más querida para ti te podía traicionar, nadie nos dijo que las personas más queridas desaparecían y nunca volverían, nadie nos dijo que para llegar a ser felices tendríamos que llegar a ser muy infelices antes.
Nadie nos contó el cuento por completo, nadie nos contó el cuento real.
Porque la realidad duele, en la realidad lloras, sufres, en la realidad te hacen daño, te mienten, te van rompiendo por dentro muy poco a poco. En la realidad nada es fácil, nada es algo que está 100% claro, nada es blanco, nada es negro porque hasta en los peores días ves una pequeña luz de un color completamente nuevo que quieres seguir, saber hacia donde te lleva pero por miedo a perderte no lo sigues.
Nadie nos contó que por hacer lo que sentíamos nos iban a criticar ni que tendríamos que aprender a base de errores. Nadie nos dijo que nos haríamos mayores después de haber pasado por un mínimo de situaciones, nadie nos contó la verdad.
Pero cuando pasan los años acabas sabiendo la realidad del cuento hasta un día que eres tu y solo tu que decides cambiarlo. Que decides con quien quieres sufrir y si quieres seguir conociendo ranas, tu eliges si seguir llorando o salir a comerte el mundo, tu eliges si luchar por lo que quieres o quedarte de brazos cruzados pensando que todo está perdido.
Porque al fin y al cabo la vida es un cuento, y cada uno le da el final que a luchado por tener.
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