Día 48

Levantarse de la cama, abrir los ojos y ver esa realidad espeluznante que la rodeaba era una labor demasiado difícil en esos momentos.
Nada tenia sentido, las cosas daban vueltas, todo estaba del rebes. 
Quien se lo diría?
Si la mañana anterior se había despertado con una sonrisa radiante,  se había despertado feliz, con ganas de salir de la cama y comerse el mundo, se sentía grande.
Pero ese día se le hacía pesado, las sabanas se le pegaban a las lagrimas que no podia contener, no podía evitar pensar, cosa que no la ayudaba,  al contrario, le hacía muchísimo mas daño...
Empezó a notar una sensación extraña,  no era la primera vez que lo vivía.
Pero allí estaba,  sola entre las cuatro paredes que más la abian visto llorar, entre esas cuanto paredes que escondían secretos que nunca nadie conocería.
Queria escapar pero solo ella sabia como acerlo para que nunca más nadie la encontrara...

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