Día 47

Se despertó y estaba sola, en una habitación vacía, oscusa, fria.
Se perdía entre sus sabanas evitando levantarse y abrir los ojos, evitando ver la realidad que en esa habitación existía.
Pasaba el tiempo y solo calculaba como salir de allí.
Horas después,  se la veía correr por los pasillos de una casa igual de vacía que aquella orrible habitación, sin ventanas,  con solo una puerta donde poder escapar,  no había nada, no había nadie.
Pasan los minutos y no paraba de correr por aquellos pasillos que parecían interminables,  parecía que nunca podría salir de allí,  tenia la sensación de estar encerrada,  encerrada para siempre. Pero a pesar se todo aquello muy muy en el fondo sabia que podia acabar con todo aquello que la encerraba.
Pasaron las horas entre esas frías paredes hasta que llegó el momento que ella vio la salida, y en ese momento si qye corría,  corría mas rápido que nunca y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba fuera, donde el sol brillaba, los pajaros cantaban, estaba en su lugar.
Pero de repente... Despertó.
Todo era un sueño o una pesadilla.
En ese momento entendió que no todo es igual siempre, que cuando las cosas van mal eres tu y solo tu quien es capaz de cambiarlas, entendió que por muy oscuro que pudiese verlo todo siempre habría una salida donde todo iria bien.

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