Es más fácil.
Es mucho más sencillo no querer. No arriesgar nada, no alterar tu vida, ni pegar una patada a tus principios.
Porque el amor duele, quema, desvela.
Porque el amor duele, quema, desvela.
El amor solo es para los que se atreven a poner su mundo patas arriba sin pensar en el mañana.
Si no estás dispuesto a jugar tus cartas, tampoco te mereces que nadie lo haga por ti.
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