Sabia que le quería pero al mismo tiempo le odiaba. Tenia sentimientos contradictorios, solo quería olvidar, pasar pagina, empezar de cero. Y eso aria, se había propuesto un reto. Iba a retomar amistades perdidas, amistades que perdió por el camino de conocer a su amor verdadero, iba a retomar tantas cosas dejadas a medias, iba a cumplir los sueños que había dejado por el camino pero sobre todo iba a olvidar, quería borrarlo todo, cada minuto, cada mirada, cada palabra, no quería que ninguno de esos momentos pasearan por su mente.
Deseaba volver al pasado, volver a mirarle a la cara y en vez de seguir con su juego para conocerse, darse media vuelta y ni cruzar palabra con el, quería no haber hablado nunca con el, quería que el no formase parte de su pasado, presente ni de su futuro, pero eso no podría cambiarlo y llego el momento que ella lo entendió.
Pero no dejaría que la historia que tantas sonrisas y lagrimas le habían provocado se quedase en el aire, atormentándola como una pesadilla. Quería hablar, quería gritar, quería que el mundo se enterara de lo que sentía, de lo que pensaba y de todo lo que durante mucho tiempo se había callado por vergüenza o por miedo. Pero ella nunca lo diría ni a el ni a nadie.
Su cabeza daba vueltas, no sabia en que pensar, la vergüenza o el miedo que siempre la había carcomido no había desaparecido pero sabia que para seguir adelante tenia que desprenderse de esa cadena que durante tanto tiempo la había tenido retenida, ella había sido feliz pero nunca pudo serlo todo lo que debería porque necesitaba que el supiese todo y cada una de las cosas que pensaba de el o sobre el.
Sabia que con el paso del tiempo quizás esos sentimientos desaparecerían y se podía sentir mejor pero a la vez sabia que si no lo decía parte de todo aquello la acompañaría hasta el final de sus días y así fue.
Era cobarde, tenia miedo, tenia terror. De que no la entendiera, de quedar en ridículo o simplemente de no haberlo dicho desde el primer momento que lo pensaba.
Necesitaba hablar, pero nunca lo aria.
No iba a dejar que sus pensamientos pudieran mas que ella y salio a la luz, con todos sus miedos, terrores, vergüenzas, con todo lo que ella guardaba dentro. Decidió que a partir de ese día se pondría el disfraz de chica fuerte cada mañana y solo se lo quitaría para que le diesen el cariño que solo ella sabia que necesitaba. Salio a comerse el mundo porque lo necesitaba y porque sino el mundo se la comería a ella.
Pero siempre en su mente tenia la idea que quizás estaba equivocada, quizás el no tenia sentimientos tan fríos como ella creía y en cualquier momento aparecería a quitarle las cadenas que no la dejaban sonreír.
Porque los sueños nunca se pierden y ella siempre pensó que algún día el volvería a por ella para hacerla feliz como solo el sabia hacerlo.
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