Eran 2 minutos los que le tenia enfrente pero eso le bastaba para mantener una sonrisa un par de horas.
No era bueno, no tenia que verle, cada vez que le veía olvidaba todo por lo que ella no quería saber de el.
Ella lo sabia, pero no podía evitarlo, era el rumbo de su vida. Caer, levantarse y volver a caer..
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